Dafne y Apolo - Busqueda Google de imágenes
Aquí podéis encontrar más sonetos de Garcilaso:
http://www.garcilaso.org/obras/sonetos.htm
También podéis leer un comentario de Garcilaso ya hecho(también lo hemos visto en clase, pero por si lo quieres repasar) en:
www.literaturafacil.com/Archivos/soneto23_Garcilaso.htm
Aquí tenéis otro comentado por un alumno de 1º Bachillerato:
arteyliteratura.blogia.com/2006/031101-un-comentario-al-soneto-x-de-garcilaso.php
Y para leer y comentar la Égloga I:
http://users.ipfw.edu/jehle/poesia/egloga1.htm
Aunque aquí os dejo algunos fragmentos.
AL VIRREY DE NÁPOLES.Personas: SALICIO, NEMOROSO
Egloga I (extracto)
El dulce lamentar de dos pastores,Salicio juntamente y Nemoroso,he de contar, sus quejas imitando;cuyas ovejas al cantar sabrosoestaban muy atentas, los amores, 5(de pacer olvidadas) escuchando.Tú, que ganaste obrandoun nombre en todo el mundoy un grado sin segundo,agora estés atento sólo y dado 10el ínclito gobierno del estadoAlbano; agora vuelto a la otra parte,resplandeciente, armado,representando en tierra el fiero Marte; (…) Salicio: ¡Oh más dura que mármol a mis quejas,y al encendido fuego en que me quemomás helada que nieve, Galatea!,estoy muriendo, y aún la vida temo; 60témola con razón, pues tú me dejas,que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.Vergüenza he que me veaninguno en tal estado,de ti desamparado, 65y de mí mismo yo me corro agora.¿De un alma te desdeñas ser señora,donde siempre moraste, no pudiendode ella salir un hora?Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 70 Por ti el silencio de la selva umbrosa,por ti la esquividad y apartamiento 100del solitario monte me agradaba;por ti la verde hierba, el fresco viento,el blanco lirio y colorada rosay dulce primavera deseaba.¡Ay, cuánto me engañaba! 105¡Ay, cuán diferente eray cuán de otra maneralo que en tu falso pecho se escondía!Bien claro con su voz me lo decíala siniestra corneja, repitiendo 110la desventura mía.Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. (…)Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volviste?¿Por quién tan sin respeto me trocaste?Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste? 130¿Cuál es el cuello que, como en cadena,de tus hermosos brazos anudaste?No hay corazón que baste,aunque fuese de piedra,viendo mi amada hiedra, 135de mí arrancada, en otro muro asida,y mi parra en otro olmo entretejida,que no se esté con llanto deshaciendohasta acabar la vida. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. (…)
¿Cómo te vine en tanto menosprecio?¿Cómo te fui tan presto aborrecible?¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? 185Si no tuvieras condición terrible,siempre fuera tenido de ti en precio,y no viera de ti este apartamiento.¿No sabes que sin cuentobuscan en el estío 190mis ovejas el fríode la sierra de Cuenca, y el gobiernodel abrigado Estremo en el invierno?Mas ¡qué vale el tener, si derritiendome estoy en llanto eterno! 195Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Con mi llorar las piedras enternecensu natural dureza y la quebrantan;los árboles parece que se inclinan:las aves que me escuchan, cuando cantan, 200con diferente voz se condolecen,y mi morir cantando me adivinan.Las fieras, que reclinansu cuerpo fatigado,dejan el sosegado 205sueño por escuchar mi llanto triste.Tú sola contra mí te endureciste,los ojos aún siquiera no volviendoa lo que tú hiciste.Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 210 Mas ya que a socorrerme aquí no vienes,no dejes el lugar que tanto amaste,que bien podrás venir de mí segura;yo dejaré el lugar do me dejaste; ven, si por sólo esto te detienes; 215ves aquí un prado lleno de verdura,ves aquí una espesura,ves aquí una agua clara,en otro tiempo cara, a quien de ti con lágrimas me quejo.
Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo)al que todo mi bien quitarme puede;que pues el bien le dejo,no es mucho que el lugar también le quede. Nemoroso: Corrientes aguas, puras, cristalinas,árboles que os estáis mirando en ellas, 240verde prado, de fresca sombra lleno,aves que aquí sembráis vuestras querellas,hiedra que por los árboles caminas,torciendo el paso por su verde seno:yo me vi tan ajeno 245del grave mal que siento,que de puro contentocon vuestra soledad me recreaba,donde con dulce sueño reposaba,o con el pensamiento discurría 250por donde no hallabasino memorias llenas de alegría. Y en este mismo valle, donde agorame entristezco y me canso, en el reposoestuve ya contento y descansado. 255¡Oh bien caduco, vano y presuroso!Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora,que despertando, a Elisa vi a mi lado.¡Oh miserable hado!¡Oh tela delicada, 260antes de tiempo dadaa los agudos filos de la muerte!Más convenible fuera aquesta suertea los cansados años de mi vida,que es más que el hierro fuerte, 265pues no la ha quebrantado tu partida. ¿Dó están agora aquellos claros ojosque llevaban tras sí, como colgada,mi ánima doquier que ellos se volvían?¿Dó está la blanca mano delicada, 270llena de vencimientos y despojosque de mí mis sentidos le ofrecían?Los cabellos que víancon gran desprecio al oro,como a menor tesoro, 275¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?¿Dó la columna que el dorado techocon presunción graciosa sostenía?Aquesto todo agora ya se encierra,por desventura mía, 280en la fría, desierta y dura tierra. ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,cuando en aqueste valle al fresco vientoandábamos cogiendo tiernas flores,que había de ver con largo apartamiento 285venir el triste y solitario díaque diese amargo fin a mis amores?El cielo en mis dolorescargó la mano tanto,que a sempiterno llanto 290y a triste soledad me ha condenado;y lo que siento más es verme atadoa la pesada vida y enojosa,solo, desamparado,ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa. (…) 295 Después que nos dejaste, nunca paceen hartura el ganado ya, ni acudeel campo al labrador con mano llena.No hay bien que en mal no se convierta y mude:la mala hierba al trigo ahoga, y nace 300en lugar suyo la infelice avena;la tierra, que de buenagana nos producíaflores con que solíaquitar en sólo vellas mil enojos, 305produce agora en cambio estos abrojos,ya de rigor de espinas intratable;yo hago con mis ojoscrecer, llorando, el fruto miserable. (…) Divina Elisa, pues agora el cielocon inmortales pies pisas y mides, 395y su mudanza ves, estando queda,¿por qué de mí te olvidas y no pidesque se apresure el tiempo en que este velorompa del cuerpo, y verme libre pueda,y en la tercera rueda, 400contigo mano a mano,busquemos otro llano,busquemos otros montes y otros ríos,otros valles floridos y sombríos,do descansar y siempre pueda verte 405ante los ojos míos,sin miedo y sobresalto de perderte? ------ Nunca pusieran fin al triste llorolos pastores, ni fueran acabadaslas canciones que sólo el monte oía, 410si mirando las nubes coloradas,al tramontar del sol bordadas de oro,no vieran que era ya pasado el día,la sombra se veíavenir corriendo apriesa 415ya por la falda espesadel altísimo monte, y recordandoambos como de sueño, y acabandoel fugitivo sol, de luz escaso,su ganado llevando, 420se fueran recogiendo paso a paso.
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